Nacimiento de Santiago

Relato de Sofía Aranguiz.

Ese día lunes 2 de marzo desperté temprano pensando, hoy se cumplen mis 40 semanas, ¡quizás hoy nazca Santiago! y sentí unos dolores muy parecidos a los de la menstruación, pero no le tomé importancia, me alisté para ir a mi eco de las 40 semanas. En el metro, los dolores aumentaron un poco pero un cambio de postura y se pasaban. Mi querida matrona me dijo que vendrían contracciones de preparación así que supuse que era eso. Finalmente me tomé la eco y el doctor me dijo, tiene que puro nacer este bebé, está listo, sin saber que al salir aumentó el dolor, me tuve que sentar media hora aproximadamente para poder caminar. De camino al metro no pude seguir caminando por lo que tuve que irme en auto a mi casa, finalmente llego, traté de descansar pero intuí que se venía la hora, le avisé a mi matrona y a mi doula, me bañé y me recosté en la cama adolorida, de repente se rompe la bolsa y fui al baño donde también boté el tapón mucoso. Mi doula ya en camino comunicada 100% con mi matrona la cual ya me estaba preparando todo para mi llegada. Con mi doula en camino a la clínica me dieron ganas de pujar, era involuntario, tenía que hacerlo, hubo mucha desesperación entremedio ya que en el camino habían manifestaciones por lo que pudimos desviarnos finalmente gracias a los carabineros. 

Al llegar a la clínica, apenas pude caminar al ascensor ya que seguía pujando y me recibió mi matrona la cual me dice que ya tenía 9 cm de dilatación. Finalmente llegamos a la sala de parto, donde habían más funcionarios de salud desconocidos para mi, pero con la compañía de Giselle y Paloma, y sus palabras alentadoras me hicieron sentir muy cómoda y empoderada del momento, por lo avanzado del parto no recibí anestesia lo cual lo agradezco, fue inmenso el dolor, no lo niego, pero mi recuperación fue espectacular. Lo que más recuerdo es el ultimo pujo donde recibí al amor de mi vida, estaba mi matrona al lado mío, la cual protegió mi momento con mi guagua, nuestro momento, tuvimos un apego de casi 2 horas y se lo agradezco hasta el día de hoy.

Si tuviera otro hijo, sin duda le pediría que me volviese a acompañar, pero esta vez en casa.