Nacimiento de Amira

Parto Romi - Amira

Relato de Romina Gaete.

Hoy viernes 29 de mayo de 2020, recién pude sentarme a escribir lo que sin duda fue la experiencia más grande y maravillosa de toda mi vida. Es loco, porque justo hoy se cumple un año de lo vivido, y es inevitable recordar como  inició todo.

Durante el día, precisamente en el horario de almuerzo, lo recuerdo demasiado, mientras comíamos con Jorge, miré hacia la ventana y me quede en silencio, que es muy raro en mí, por lo general hablo como una cotorra, es lo que él dice siempre jajaja. Jorge me preguntó qué es lo que me pasaba y sólo le contesté que me sentía rara, que no podía explicarlo, estaba como ida, sólo miraba los árbol y el patio de esa casa hermosa en Pirque.  Así que al terminar de almorzar me fui a recostar. En la tarde Jorge se fue a trabajar y me quedé viendo una serie en la cama.

También recuerdo mucho, que a eso de las 19:00 hrs. Mi prima Paola, que también vive en Pirque me invitó a comer sopaipillas ya que había empezado a llover, pero le comenté que me sentida rara, sin dolor ni nada, sólo deseaba estar acurrucada en la cama, lo cual me entendió pero insistió en que para que iba a estar sola, que después Jorge me pasaba a buscar una vez que llegara del trabajo, pero finalmente decidí quedarme en casa.

Ya hacían las 21:00 aprox.  y se había cortado la luz, que miedo pensé, le tengo mucho miedo a la oscuridad, por cierto. Recordé que mi mamá me había traído unas velas en  caso de emergencia, así que fui por ellas, y me di cuenta que sólo me quedaban dos para mi mala suerte. Como no podía ver televisión y no quería gastar la batería que me quedaba en el celular, decidí leer, y tenía a mano el texto que ya había leído, sobre parto natural. Al iniciar la lectura, comencé con pinchazos como si estuviera muy hinchada, jamás pensé en que podría ser una contracción, por lo que me puse de pie y fui al baño, cuando me volví a recostar el dolor se hizo más intenso, jurando que el yogurt que me había tomado me estaba provocando ese dolor estomacal. Al trascurrir los minutos y la hora el dolor las punzadas vinieron más intensas, entonces me pregunté ¿Serán estás las contracciones? Ya que jamás había sentido una en todo el embarazo, por lo que era muy difícil identificarlo. Fue así como me puse de pie y empecé a hacer movimientos en forma de ocho y dije, ya si son contracciones comenzaré con lo practicado en yoga, al realizar las respiraciones y movimientos el dolor iba disminuyendo, así que reí y dije vaya estás son contracciones que preparan para el parto, así que debo estar tranquila para no aumentar el dolor. Estuve así hasta las 00:00 aprox. Bastante tranquila y de pronto fui al baño y boté el tapón mucoso, entonces recordé que no debía alarmarme por ello, y sólo escribí a mi matrona la mejor del mundo, Giselle. Ella me mencionó lo mismo, que debía estar tranquila ya que eso era normal. Luego llegó Jorge y su cara fue de preocupación automática al verme despierta moviéndome de un lado a otro, le dije que eran contracciones piolas y que luego nos iríamos a dormir. Pero las contracciones aumentaron en intensidad, así que le dije, creo que será mejor que enciendas la salamandra ya que estaremos despiertos quizás más rato. Él ya estaba muy tranquilo, y yo me fui al living a tirarme en la alfombra en cuatro patas, y empecé las vocalizaciones de la O, mientras Jorge me hacía masajes y me acariciaba. Todo fue realmente hermoso, incluso el hecho de que tuviéramos que abrir la puerta para alumbrar con la luna, ya que no nos quedaba carga en el celular para usar linterna. Cuando las contracciones se empezaron a hacer más intensas me fui al baño y me metí a la ducha, lo cual me ayudó demasiado a controlar el dolor y sentir relajo. La vocalizaciones empezaron a ser cada vez más largas e intensas, lo que hizo que Jorge comenzará a preocuparse y me preguntó que si ya era hora de avisar a Giselle, pero le dije que no, ya que sentía que no era el momento. Seguimos en el living con movimientos circulares, masajes y caricias.

Testimonio - Nacimiento de Amira

Posteriormente sentí ganas de ir al baño para orinar, pero al caminar sentía como caía según yo mi pipi, el cual nunca fue, ya que después entendí que había rotó bolsa. Las contracciones aumentaron su frecuencia, podía soportarlas aún. Por lo que volví al living y me empezó a dar frío Jorge me abrigo y me acarició, luego me dijo debemos avisar a la matrona, le pregunté la hora y ya era las 5:00 am, no podía creer como había pasado tan rápido, en ese momento digo, por favor Dios dame una señala para saber si debo irme a la Clínica, y fue así como al ir al baño me percaté que estaba con sagrado leve. Una de las cosas que conversamos con Giselle es que si había sangrado era porque el útero ya estaba cediendo y que ese sería momento, entonces Jorge avisó a Giselle quien nos indicó que debíamos partir. De esa forma Jorge llamó a su papá quién llegó a buscarnos, porque habíamos planeado, continuar el trabajo de parto en la camioneta, a fin de no interrumpir el proceso, considerando la distancia entre Pirque y Providencia. Entonces nos fuimos atrás, yo hincada entremedio de las piernas de Jorge, para balancearme de un lado a otro. Las contracciones fueron en aumento y mis vocalizaciones fueron cambiadas en ocasiones por gritos, que pusieron nerviosos al tio Jorge, quien conducía.

Al llegar a la Clínica, ya me sentía muy cansada, pero estaba abrazada de Jorge y eso me daba mucha seguridad y fuerza para seguir en nuestro plan de parto natural. Cuando llegamos, Giselle nos estaba esperado, tenía todo listo, y adivinen, tenía 9 de dilatación, así que nos fuimos directo a la sala de parto. Giselle dispuso todo para que fuera lo más íntimo, respetuoso y cálido. Seguimos nuestro trabajo de parto con Jorge, abrazados por momentos, luego con caricias y besos. Recuerdo muy bien los masajes que realizó Giselle fue algo tan delicado y necesario en ese momento que estaré eternamente agradecida. También recuerdo estar en el baño de la habitación con Jorge y reíamos hablándole a nuestra Amira, ya poh hija es hora de que nazcas, queremos conocerte, vamos Amira!!! Ese momento fue muy mágico, porque fue de los tres, donde entendí que fue un trabajo en equipo, cada uno hizo su aporte para que sucediera de la forma más hermosa que pudo haber sido.  

Posteriormente fui a la camilla que estaba en la posición indicada para realizar los movimientos necesarios, y me percaté que mi doctor, Armando siempre había estado allí, observando, siendo muy respetuoso, usando un tono de voz tan sutil que lo podía escuchar y me calmaba. Fue así como Giselle y Armando me dijeron ya estamos casi, lo estás haciendo muy bien, sólo debes respirar y comenzar a pujar, yo hace un rato ya estaba pujando pero con gritos, lo cual impedía utilizar la fuerza necesaria para apoyar a mi bebé en su salida, por lo que Giselle me dice: al hacer el puje cierra la boca a fin de concentrar tu fuerza en el útero, y fue así como empezó a asomarse la cabecita de nuestra Amira. Jorge lograba ver la cabecita, y me alentaba a seguir, los tres me hicieron sentir como una ganadora, como la mejor en ese momento, así me arme de fuerza y finalmente salió Amira, con unos ojos abiertísimos y sin llorar,  me la pusieron de inmediato al pecho, no podía creer lo que estaba viviendo, fueron sensaciones únicas, su piel calientita, perfecta, pega junto a mi pecho, jamás lo olvidaré. Con Jorge no parábamos de llorar y mirarla, y fue así como estuvimos en intimidad por mucho tiempo, luego El doctor cortó el cordón y continuamos en apego.

No sé cómo la hora se pasó tan rápido desde que llegamos a la clínica, 07:00 am hasta que nació Amira 11:34 hrs. Nadie nos apuró, el equipo médico respetó cada momento, estuve en diferentes posiciones hasta tomar la postura más cómoda para parir, pero fue decisión mia!!! 100% respetada y acompañada. Es indescriptible las emociones que surgieron, el amor que se sintió fue único. Es por ello que agradezco profundamente a Giselle  Wasaff y al doctor Armando Cortinez por el tremendo trabajo, un gran equipo, lejos los mejores.

De todo lo vivido puedo asegurar que si concibes las contracciones como algo normal y que son necesarias para que el útero haga su trabajo y tu bebé pueda nacer, el concepto de dolor desaparece y colaboras con el proceso, de tal manera de hacerlo un momento único y lleno de oxitocina. Mi familia y amigos pueden dar fe que mi umbral del dolor es mínimo, soy tremendamente miedosa y alharaca, así que el lograr un parto natural fue solamente un acto de amor.